En lo que el rey Olav tuvo menos éxito, fué en construir un red de lealtad y amistad con los poderosos de su tiempo. Ellos se sentían amenasados por el poder creciente de un poder central. Esto sucedió en el tiempo cuando el reino de Dinamarca tenía mucho poder, y en Inglaterra reinaba el rey danés Knud, que quería reconquistar a Noruega. El compró algunos líderes Noruegos, utilizando el descontento que creciendo en algunas regiones.
Olav perdió poder, y tuvo que huir. En el último año de su vida vivió en la casa de su cuñado, que era uno de los nobles en Kiev, la cuál se había establecido como un centro de espiritualidad en Europa, donde la teología, la filosofía y el arte habían floreciendo.
En 1030 volvió Olav a Noruega para reconquistar el poder. La batalla decisiva fué en Stiklestad el 29 de julio. Pero los rivales eran superiores en número y poder, y Olav cayó en la batalla. El cuerpo transladado en contrabando y enterado en el lugar donde se construyó la catedral de Niados.
Muy pronto empezaron a suceder cosas asombrosas. Un eclipse solar fué relacionada con la batalla, como un mensaje de ira del ciela y como una señal que en la sombra del Golgota, donde también, según la Biblia, oscureció en la mitad del día. Rumores sobre milagros de sanaciones comenzaron a correr. Uno de los leales de Olav, Tore Hund, se sanó de una herida que tenía en la mano, después que una gota de sangre del rey Olav cayó en la herida. Tore Hund viajó a Jerusalem como peregrino después el milagro.
Un año después que Olav cayó, su cuerpo fué decenterado, y el obispo lo declaró santo con el apoyo de la gente. La beatificación era en este tiempo un asunto de la iglesia local, pero la beatificación de Olav fué completamente reconocida por el papa en Roma.
Olav fué declarado mártir. Su muerte bajo el signo de la cruz fué visto como una prueba que el fué utilizado por Dios. También fué honrado como el apóstol de Noruega, porque bajo su reinado, se cumplió el largo proceso de cristianisación.
La combinación de mártir y apóstol fué excepcional, y quizá la más importante explicación porque el culto a Olav fué tan fuerte.